Saldos de la Ronda Uno

Foto: Flickr de Matthew Rutledge.
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Más de siete décadas han transcurrido desde que el gobierno decidió cerrar la puerta a la participación privada en exploración y producción de hidrocarburos. Esa prohibición llegó a su fin el pasado 15 de julio. El fin llegó cuando Sierra Oil & Gas ofreció las mejores condiciones contractuales al Estado mexicano por las áreas 2 y 7 ofrecidas en la Ronda Uno de las licitaciones petroleras. Así se dio el primer paso hacia la creación de una industria donde compitan y cooperen varios jugadores.

Sin embargo, después de conocer los resultados de este proceso de licitación, el sentir de los observadores del sector en México ha sido un tanto pesimista. Y no es para menos. La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aspiraba a colocar al menos cinco de las áreas contractuales, pero se quedó corta en sus pronósticos. La adjudicación de solamente dos de los catorce bloques en juego ha dado elementos para argumentar que la Ronda Uno empieza con el pie izquierdo.

La participación de las firmas nos permite sopesar el interés que despertaron los catorce bloques. De las 49 que inicialmente se inscribieron en el proceso, ya sea buscando participar individualmente o en consorcio, solo 25 pasaron la fase de precalificación y nueve de ellas al final presentaron ofertas económicas. La gran mayoría de las empresas básicamente pagó solo por ver. Esto no debe sorprendernos en un contexto en que los precios del crudo se han desplomado alrededor de 50% desde 2014. Los bajos precios del crudo que prevalecen actualmente son un factor que claramente ha disminuido las expectativas inicialmente generadas por la Ronda Uno.

Las inversiones, por lo tanto, serán menores de las que en un inicio se estimaron. Se calcula que cada área contractual asignada generaría una derrama promedio de 1,300 millones de dólares, por lo que se esperaba que esta ascendiera a 6,500 mdd. Pero con la colocación de solo dos bloques, la inversión aproximadamente rondaría los 2,600 mdd, lo que viene a complicar las perspectivas de incrementar la producción en el mediano plazo.

Ante esto, los reguladores deben estar preguntándose en estos días por qué el resultado fue decepcionante. Si bien el precio del crudo es una variable fuera de control, lo que sí está en manos del gobierno es la revisión de las condiciones de subsecuentes licitaciones. Esto conduciría a llevar a cabo una evaluación de la relación entre los requerimientos del Estado y el atractivo geológico de los campos. En algún lugar de Twitter leí una analogía que ilustra lo anterior: lo que el gobierno puso sobre la mesa fueron Tsurus a precios de Mercedes. Claramente, para muchos el problema residió en lo oneroso de los requerimientos del Estado, pero eso no es del todo cierto.

En su columna del pasado 17 de julio en El Universal, Gerardo Esquivel hace un análisis muy claro al respecto, y argumenta que la participación que el Estado demandaba en la utilidad operativa no podía ser el problema ya que dichos porcentajes se hicieron públicos después de que las firmas entregaran sus propuestas, no antes. ¿Por qué ocho campos no recibieron ninguna propuesta? La respuesta no reside en argumentar que las condiciones del Estado eran excesivas, sino en el entorno que prevalece en la industria. Si la primera convocatoria de la Ronda Uno hubiera tenido lugar el 15 de julio de 2014, de otra cosa estaríamos hablando hoy. Pero no, la realidad es otra y la confianza de las firmas está fracturada por el momento. Sin embargo, esto no es para señalar que lo que atestiguamos este 15 de julio fue un fiasco definitivo.

Esto es solo el principio.

¿A qué me refiero? El pasado 30 de abril la CNH entregó a la Secretaría de Energía el Plan Quinquenal de Licitaciones para la Exploración y Extracción de Hidrocarburos, documento en el cual se dan a conocer las áreas que se licitarán hasta 2019. Mientras que actualmente se ofertan 145 áreas en la Ronda Uno, la Ronda Dos traería consigo oportunidades en 286 áreas, la Ronda Tres implicaría licitar 279 áreas, y la Ronda Cuatro estaría estructurada alrededor de 204 áreas ­– números significativamente más altos a los que observamos hoy.

Lo que llama la atención es que en la Ronda Dos, de acuerdo con el documento, prácticamente estaría en juego casi el doble de las áreas consideradas en la Ronda Uno. Conocer el atractivo relativo de cada conjunto de bloques requiere un análisis más concienzudo pero, a primera vista, se antoja pensar que conforme pase el tiempo el gobierno tendrá interés en poner a disposición de las firmas un portafolio de áreas más extenso.

Hay que estar pendientes de los resultados, de que se genere un mercado competitivo y de que el Estado no salga perdiendo en los términos de cada contrato.

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