Siete materiales para repensar el trabajo

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Con esta selección dedicada a las nuevas formas de trabajo inmaterial y colectivo, continuamos nuestra serie sobre las tensiones y dinámicas del mundo laboral contemporáneo.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del trabajo repolitizado. La #NuitDebout así lo testifica: contra la Ley del Trabajo y sus reformas neoliberales, surgen en Francia acampadas, huelgas y movilizaciones. Las protestas se extienden rápidamente por Europa. Y duran toda la noche, varias noches, más de la cuenta. ¿Qué falló en el chantaje de la crisis? Ante la precariedad y el desempleo, ante la amenaza del desahucio, los ciudadanos deberían aceptar lo inaceptable: empleos clandestinos, mal pagados o temporales, despidos a la carta y horas extra no remuneradas. Pero las protestas masivas han dicho que NO, no va más la servidumbre voluntaria.

En México, el escenario es desalentadoramente distinto. Bajo la aplanadora del Pacto por México, la reforma laboral se aprobó, junto con otras reformas estructurales, sin contratiempos en las calles. Los maestros y estudiantes en resistencia han sido reprimidos, perseguidos o desaparecidos. El trabajo esclavo se extiende por el territorio, desde San Quintín hasta las armadoras de Mazda, en Salamanca, Guanajuato, donde los empleados se convulsionan por las arduas jornadas laborales. Mientras tanto, la apología de la productividad, la rentabilidad y la competencia, valores cumbre del régimen neoliberal, se extiende como letanía en los medios, la escuela, la conversación de los taxistas, ForoTV. Es urgente repolitizar el trabajo en la geografía devastada por la necropolítica. Es imprescindible discutir públicamente su violencia actual, reactivar la potencia de la autoorganización, entender las formas en que el capitalismo posfordista reconfiguró la producción a través de una doble estrategia: trasladando, por un lado, la fábrica tradicional hacia regiones donde no hay movimiento obrero, donde prevalecen gobiernos autoritarios, mano de obra barata y trabajo esclavo (desde China hasta Honduras, pasando por Ciudad Juárez), y, por otro, extendiendo el trabajo inmaterial en las metrópolis informatizadas donde el cerebro social, lo que Marx llamó el general intellect, ya no es sólo conocimiento técnico para producir máquinas que aceleren la producción, sino la retícula verbal de una multitud de sujetos (ustedes que leen esto, yo que lo publico en internet) a través de los nuevos dispositivos técnicos. En la economía de la información la jornada se prolonga indefinidamente y la comunicación se integra a los flujos del capital.

Desde Paul Lafargue y su panfleto antilaboral, hasta las reflexiones de Franco Berardi Bifo sobre el giro lingüístico de la producción contemporánea, esta selección recoge una serie de ensayos, videoinstalaciones y documentales que articulan una crítica del trabajo como forma de explotación. Pero también quisiera ser una cartografía de las sensibilidades emergentes a partir de las cuales el trabajo colectivo nos permite imaginar hacia dónde dirigirnos si queremos descubrir otras formas de relación, convivencia y producción. ¿Quiénes salieron a tomar las calles este primero de mayo? En sentido estricto, tendríamos que salir todos, todas las semanas, pues la fábrica social se extiende hoy hacia todos los aspectos y esferas de la vida.


  1. Paul Lafargue, El derecho universal a la pereza.

No trabajes más de cuatro horas diarias. Esta es la consigna detrás de uno de los primeros panfletos de rechazo al trabajo de la era moderna, que contagió con su impulso incendiario la obra de Bob Black (La abolición del trabajo) o los manifiestos del grupo Krisis. Escrito como refutación del Derecho al trabajo de Louis Blanc (1948), la diatriba de Lafargue, yerno de Marx, señaló tempranamente la crisis de sobreproducción como una de las contradicciones fundamentales del capitalismo que sólo la reducción de la jornada laboral y la ética del ocio podrían revocar.

  1. Franco Berardi Bifo, La fábrica de la infelicidad.

¿Qué mutaciones económicas y políticas han surgido a raíz de las nuevas economías de la información? ¿Qué ideología subyace a la revolución digital? En este libro, el activista y teórico italiano, Franco Berardi analiza el surgimiento y colapso psíquico del cognitariado, una nueva clase laboral, productora de bienes inmateriales, que nutre al capitalismo posfordista o semiocapitalismo, cuyo motor principal es la producción recombinante de signos en la red.

  1. Harun Farocki, Workers leaving the Factory (videoinstalación) | Hito Steyerl, “¿Es el museo una fábrica?”.

A lo largo de once años el cineasta y artista alemán, Harun Farocki, recopiló diferentes versiones cinematográficas de obreros saliendo de la fábrica, desde la versión muda original de Lumière, hasta material de vigilancia contemporánea. ¿A dónde van los obreros cuando abandonan la fábrica? La extraordinaria instalación de Farocki formula esta y otras preguntas, proseguidas años más tarde en “¿Es el museo una fábrica?”, un ensayo donde la artista y crítica Hito Steyerl advierte las marcas simbólicas del primer éxodo obrero de los modos de producción industrial. (Puede verse también el proyecto de Antje Ehmann y Harun Farocki: Labor in a Single Shot.)

  1. Marcelo Expósito, Brian Holmes, Gerald Raunig y Darío Corbeira (Eds.), Brumaria 7. Arte, máquinas, trabajo inmaterial.

Una amplia monografía dedicada a rastrear los vínculos entre las prácticas artísticas, la micropolítica y los cambios radicales en el concepto de trabajo a partir de su desmaterialización digital. Con ensayos de Maurizio Lazzarato, Judith Butler o Néstor Perlongher, así como las experiencias de los Iconoclasistas, Compartiendo Capital y otros colectivos artísticos, esta publicación expone las relaciones que en los últimos treinta años han sostenido los movimientos sociales y las prácticas creativas, para intervenir en ese territorio que hoy se encuentra en disputa: la fábrica de las subjetividades contemporáneas.

  1. Mark Achbar, Jennifer Abbott y Joel Bakan, The Corporation.

Uno de los documentales paradigmáticos del siglo xxi, dedicado a cartografiar el advenimiento de las corporaciones multinacionales como instituciones dominantes, investidas de un poder sin límites cuyas consecuencias laborales, ambientales y políticas son ya devastadoras. Desde mi perspectiva, debería proyectarse en todas las escuelas del orbe.

  1. Marcelo Exposito, La potencia de la cooperación / Diez tesis sobre el arte politizado en la nueva onda global de movimientos.

La práctica del artista Marcelo Exposito se extiende a la teoría crítica, la investigación militante, la edición, la docencia y el activismo, campos que no considera excluyentes o separados, sino como parte de procesos de cooperación y cambio colectivo más amplios. Son esos procesos de lucha en los que escarba precisamente en este decálogo.

  1. Cooperativa Cráter Invertido, Tequio / Trabajo Colectivo.

¿En qué espacios se construyen hoy las alternativas a la producción neoliberal? Como parte de una investigación y puesta en común de las herramientas necesarias para una vida cooperativa, este documental se interna en la práctica del trabajo comunal o tequio de cuatro cooperativas de la costa oaxaqueña.

(Foto: cortesía de Krista.)


Esta selección, dedicada al trabajo, es la primera de una serie llamada «Siete». A lo largo de varias semanas, nuestros autores propondrán catálogos de materiales para comprender y debatir los problemas más urgentes de la realidad contemporánea. 

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