Una inmersión visual sobre la protesta en México

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Un dibujo del perfil de Díaz Ordaz se delinea sobre el de un militar simiesco mientas cerca de ahí, en un grabado, una cadena silencia un rostro desesperado. A pocos pasos, artistas anuncian su independencia del estado en una explosión creativa. En otro salón, fotografías capturan banderas mexicanas de luto ondeando en el Zócalo y la cabeza de una estatua en Paseo de la Reforma es cubierta con una bolsa de plástico. Cual pixeles forman un todo: una inmersión visual en tres partes sobre las políticas de la imagen en el México de 1968 y sus ecos hasta nuestro días, presentada en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM, en la Ciudad de México.

“Es pensar la potencia de la imagen”, explica la Dra. Eliza Mizrahi, del MUAC, en el marco de las conferencia Ecos y disonancias del 68 en México en el mundo, llevadas a cabo la semana pasada. “La idea es partir del 68 para pensar las movilizaciones contemporáneas, desde dónde o cómo pensar la revolución, la movilización, la exigencia o demanda política”.

El MUAC alberga hasta el año próximo las exposiciones Un arte sin tutela Salón Independiente en México 1968-1971 (hasta el 24 de marzo); Gráfica del 68. Imágenes rotundas (hasta el 6 de enero) y #NoMeCansaré: Estética y política en México, 2012 a 2018 (hasta el 31 de marzo). Visitarlas es exponerse al caleidoscopio de la insurgencia visual contra diversas formas de represión y autoritarismo en México.

“Después del encierro, de la reacción, la pintura mexicana cayó en el libertinaje, en el mundo de aquellos que buscan lo imposible. Yo estoy de acuerdo con eso”, declaraba el escritor Juan García Ponce el 1 de noviembre de 1968 al periódico Excelsior, respecto a la organización del Salón Independiente: la exposición surgía como protesta de la exposición oficial organizada por el gobierno en el marco de la olimpiada en México en un contexto de represión. Verla hoy ofrece descubrir un “ejercicio desde dónde se pensaba la movilización, el rechazo al autoritarismo, el rechazo al estado desde sus prácticas de represión, desde una condición artística”, dice Mizrahi.

¿Qué imágenes y qué símbolos lograron colarse entre la represión del movimiento estudiantil para difundirse y denunciar? Su testimonio visual está recopilado en Gráfica del 68, decenas de carteles y pancartas para reconstruir la subversión creativa, pegada en paredes y distribuida por las calles, en su lucha dispareja contra un estado autoritario. La oportunidad de descubrir las imágenes surgidas en la tentativa de no ver silenciados “los momentos en que se crea otro tipo de sociedad”, dijo del 68 el Dr. Ilán Bizberg durante la conferencia.

#NoMeCansaré es una exposición sobre los últimos diez años de movilizaciones en el país desde distintas formas de activismo y de práctica artística, explica Mizrahi.  La muestra, que lleva este nombre en alusión al “Ya me cansé” dicho por el procurador Jesús Murillo Karam durante una conferencia de prensa sobre Ayotzinapa,  visualiza los rostros de los estudiantes desaparecidos y exhibe bordados como memoriales ciudadanos para visibilizar a las víctimas de la violencia, así como antimonumentos para recordar a los normalistas, a los niños de la guardería ABC y a los mineros de Pasta de Conchos.

También se muestra el mapa 10 años de conexiones sociales: la nueva ciudadanía, una colaboración de Antonio Martínez Velázquez de Horizontal, que muestra como entre 2007 y 2017, las redes sociales se han convertido en una forma de insurrección y de participación en la vida pública que nos pueden ayudar a entender la viralización de algunos movimientos sociales. Los artistas también realizan una intervención poética a la estación de metro Patriotismo, rebautizada como “Matriotismo” y a la estación Tlatelolco se le agrega la frase “2 de octubre no se olvida”.

El retrovisor que apunta al 68 voltea al pasado reciente para interrogar: ¿Cuáles son eso ecos del 68 que se producen y llegan hasta nuestro días? ¿Cómo se vuelven o devienen un componente esencial para pensar la movilizaciones contemporáneas? El inicio de una reflexión sobre las nuevas imágenes y símbolos que conforman la futura memoria visual de la incesante violencia del presente en México.

Tres exposiciones del MUAC para adentrarse un sinfín de ventanas pintadas, fotografiadas, grabadas, tejidas, a formas de protesta y ruptura que nos entran por los ojos.

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